22/11/17

La diabetes supone la sexta causa de muerte en los pacientes de edad avanzada [22-11-17]


La diabetes supone la sexta causa de muerte en los pacientes de edad avanzada

Expertos de Sociedades Científicas Valencianas alertan sobre la necesidad de un abordaje integral de la diabetes en el anciano

Expertos reunidos han alertado sobre la necesidad de un abordaje integral de la diabetes en el anciano, ya que la mortalidad en mayores de 65 años con esta patología casi triplica la de los que no la padecen.

La frecuente asociación de la diabetes con la hipertensión, el colesterol elevado y la obesidad en este colectivo, lo que favorece que las enfermedades cardiovasculares sean muy habituales en el mismo.

El doctor Antonio Picó, presidente de la SVEDyN, ha remarcado que “la diabetes, la sexta causa de muerte en los pacientes de edad avanzada, constituye un importante problema de salud en este colectivo y puede provocar una merma importante de la calidad de vida cuando no se le presta la atención necesaria, tanto por el personal sanitario como por los propios pacientes”.

Con frecuencia, los síntomas de la hiperglucemia en el anciano son poco específicos: falta de energía, sensación de inestabilidad e incontinencia urinaria, entre otros. La mayoría de la población diabética mayor de 65 años está constituida por pacientes con una diabetes tipo 2, en cuyo origen parece ser importante la predisposición genética (antecedentes en la familia de casos de diabetes), pero sobre todo los cambios en el estilo de vida, como el hacer poco ejercicio, comer demasiado y aumentar de peso.

Resulta notoria, según los expertos, la elevada prevalencia de diabetes en mayores de 65 años afectados por hipertensión arterial, hipertrigliceridemia y niveles bajos de HDL- colesterol (colesterol bueno). Se ha demostrado que el riesgo de sufrir de diabetes aumenta desde 3,6 veces con la presencia de un factor de riesgo (intolerancia oral a la glucosa, triglicéridos > 220 mg/dl, colesterol-HDL < 40 mg/dl, o hipertensión) hasta 56 veces en caso de la presencia de todos los factores de riesgo.

Educación diabetológica

Los profesionales que atienden a estos enfermos deben comprender la realidad psicosocial de este colectivo y, con ello, contribuir al mejor cumplimiento de la estrategia terapéutica por parte de los pacientes. “Una buena interacción médico-enfermo es la base del éxito del tratamiento”, ha explicado el doctor Picó.

La educación diabetológica constituye una parte esencial del tratamiento, ya que la experiencia de los profesionales revela que los pacientes mayores de 65 años cumplen la dieta y hacen ejercicio con menos frecuencia y cuidan peor sus pies que los pacientes menores de esa edad.

En el seguimiento de este grupo de edad, resulta particularmente importante incluir a las esposas de los varones ancianos y establecer contactos frecuentes con el educador. El equipo sanitario, mediante la educación diabetológica, debe transmitir al paciente actitudes positivas respecto al cuidado de su enfermedad. “Es imprescindible, que el paciente adquiera conocimientos básicos en la composición de los alimentos, importancia del ejercicio, mecanismo de acción de los antidiabéticos orales, manejo de la insulina en caso de requerirla, autocontrol glucémico, percepción/ prevención y corrección de las hipoglucemias”, ha señalado el presidente de la SVEDyN.

La intervención sobre la dieta en los pacientes de edad resulta en ocasiones difícil por la presencia de algunas deficiencias importantes. Además de dificultades en la preparación de la comida (temblor, artritis) y su ingesta (dentición deficiente, alteraciones del tracto gastrointestinal), muchos presentan deficiencias de micronutrientes (zinc, magnesio), que deben compensarse mediante la adición de suplementos minerales o vitamínicos. Aun así, los expertos han señalado que el tratamiento dietético es absolutamente imprescindible en el manejo de la enfermedad.

Cuando el paciente es obeso, algo bastante habitual, las pérdidas de peso, aunque sean pequeñas, pueden conseguir mejorías significativas del control de la glucosa. La importancia del ejercicio físico es tan grande como la de la dieta, aunque determinados pacientes con enfermedades del corazón o con problemas en los pies, deban consultar antes con su médico acerca del tipo y la intensidad de ejercicio que deben realizar. “Si, a pesar del tratamiento con dieta y ejercicio físico, las glucemias basales se mantienen de forma consistente por encima de 200 mg/dl, es necesario iniciar un tratamiento adicional.

Inicialmente, éste consistirá en la introducción de fármacos orales pero en algún momento de la enfermedad puede precisarse tratamiento con insulina, sin que esto quiera decir que la diabetes se haya hecho más grave.

En definitiva, la decisión de que tratamiento es el más conveniente debe tomarla el médico de Atención Primaria o el especialista responsable del seguimiento del paciente”, tal como señaló el doctor Domingo Orozco, presidente de la SVMFyC.
 

8/11/17

Cómo prevenir las caídas en el adulto mayor [8-11-17]

Cómo prevenir las caídas en el adulto mayor

Pueden cambiar la vida de la persona y de su familia, pero la buena noticia es que hay situaciones y condiciones que las hacen predecibles y, por lo tanto, evitables.
 Las caídas son un temido problema para las personas mayores, pero la buena noticia es que con frecuencia son evitables y que, además, en no pocas oportunidades podemos predecir la posibilidad de que ocurran dentro de los seis meses posteriores a una evaluación.

¿Cómo es posible evitarlas? Con estrategias de promoción de la salud y de prevención de enfermedades. Es la conducta deseada, ya que una caída puede producir un deterioro importante en la calidad de vida de la persona, además de generar altos costos y llevar potencialmente a la muerte.

Es importante abordar el tema desde un cambio de paradigma, alejado del modelo del daño, modelo medicalizado, focalizado en las enfermedades, mermas y déficits. El desafío es entrenar la mirada en las capacidades funcionales, potencialidades y reservas.

Debe aumentar la observación y atención minuciosa en todo lo que sí puede realizar la persona añosa, con o sin patología. Se trata de resaltar las capacidades para afrontar situaciones y las competencias sociales e individuales, sin desconocer los aspectos de disminución fisiológica o patologías. Para ello, desde el área de rehabilitación debemos apoyarnos en el “saber hacer” de los viejos y de los profesionales.

Se entiende por caída cualquier acontecimiento que precipita al individuo al suelo, contra su voluntad. El mayor porcentaje de ellas suele producirse durante la realización de las rutinas diarias y no en la ejecución de tareas inusuales o “peligrosas”.
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Las caídas más frecuentes se producen cuando la persona mayor se inclina o se levanta de la silla o durante los desplazamientos y, también habitualmente, cuando se levantan por la noche.

Tampoco son excepcionales las caídas en los paseos o mientras realizan consultas o trámites, debido a la falta de accesibilidad (veredas desparejas, pozos, escalones muy altos).

En la etapa del envejecimiento el objetivo clave es mantener la independencia y autonomía. La independencia funcional es la capacidad de cumplir y realizar determinadas acciones, actividades o tareas requeridas en el diario vivir. “Autonomía”, en tanto, y dicho de modo sencillo, implica la posibilidad de vivir la vida según el plan que cada persona haya trazado.

En condiciones de salud, los adultos mayores no deben permanecer en cama más que para el descanso. Igualmente, se debe alentar a aquellas personas con patologías a desarrollar movimientos, por mínimos que sean. Si están en cama, pasar a sedestación. Si están en silla de ruedas, avanzar hacia la bipedestación, y así intentar siempre una instancia de mayor movimiento.

Cualquier sea su edad, es capital mantener las actividades físicas, la motivación, la inclusión y la inserción social. El control de la dieta para evitar sobrepeso y las actividades rehabilitativas deben implantarse en forma precoz.

Los grupos con mayor riesgo de caídas son aquellos que sufren la disminución del equilibrio, de la fuerza y de la flexibilidad. Por ejemplo, personas que tienen afecciones neurológicas, amputación de miembro inferior, enfermedades agudas y disminución de la conciencia por medicamentos, entre otras.

Pero también deben considerarse factores de riesgo aquellos que están asociados con factores ambientales, como las barreras arquitectónicas, urbanísticas o de la comunicación y que, en su mayoría, pueden corregirse con facilidad.

Entre los factores más frecuentes están la iluminación inadecuada o deficiente, las superficies de suelo irregulares o resbaladizas, la presencia de escalones o de una bañera inaccesible, entre otros.

En el contexto del tratamiento global del adulto mayor, debe realizarse en forma conjunta la evaluación diagnostica, la identificación de la deficiencia funcional acompañante y, por sobre todo, de las potencialidades y capacidades residuales.

En general, se suele hacer el tratamiento de la consecuencia de las caídas y, en ocasiones, no se evalúan las posibles causas, falencia que suele ser motivo de nuevas caídas.

Es fundamental identificar las razones de la caída y sus posibles riesgos, teniendo en cuenta que aún en los casos en los que no se acompañan de lesiones graves, suelen reducir el nivel de actividad por el temor a que se repitan. Es por ello que se recomienda, desarrollar cualquier movimiento corporal repetido destinado a   recobrar o conservar la salud.

Principios rehabilitativos

Mantener máxima movilidad y potencia muscular.

Lograr independencia.

Mantener y desarrollar actividades de la vida diaria.

Prevenir la invalidez y deformidades.

Anular el dolor.

Mejorar el humor, la autoestima y los vínculos intergeneracionales.

2/11/17

Adulto mayor viajero [2-11-17]

Adulto mayor viajero

Ciertas precauciones harán que el adulto mayor descanse, se divierta y pase sin preocupaciones su tiempo de vacaciones. Según su nivel de independencia y sus patologías necesitará ayuda, y es bueno que cuente con la paciencia y el cariño de sus allegados.
 La máster Patricia Gutiérrez, fisioterapeuta, afirma que el primer punto a considerar cuando viaja el adulto mayor es saber qué medicamentos son imprescindibles y llevarlos con su indicación correspondiente. Algunos controlan la presión, otros la diabetes, y la familia debe corroborar que la medicación sea para esos días. En lo posible comprar todo en nuestro país, pues adquirirlos en el extranjero puede resultar un problema.

Recomienda “considerar además el lugar al que irán de paseo. Por ejemplo, si será la playa o lugares donde hace frío, de modo a tener a disposición las prendas convenientes para comodidad y protección del adulto mayor”, agrega.

Por su parte, la doctora Jeannine Mongelós, especialista en geriatría, apunta que convivir con una persona mayor requiere de mucha comprensión y paciencia, ya que las limitaciones, físicas o mentales, son las principales características de este grupo etario, que necesita del apoyo incondicional de cada integrante de la familia. Más aún considerando que se lleva a cabo un viaje por vacaciones, en el que cada integrante debe disfrutarlo de la mejor manera.

Gutiérrez afirma que “otro tema a considerar es el medio de transporte, ya que si viajarán en avión, se tendrá que considerar que en todos los aeropuertos se cuente con sillas de ruedas para el mejor traslado de la persona de la tercera edad. Así no caminará mucho, ni se cansará por tal motivo”.


En bus o automóvil


La experta en gerontología apunta que “si será en vehículo y el viaje es largo, prever pequeñas paradas que sirvan para que el abuelo mueva sus piernas –que es muy importante para prevenir una trombosis venosa– e ir al sanitario si así lo desea”, acota.

La doctora Mongelós subraya que “todos los integrantes de la familia deberán adecuarse a las necesidades propias de esa persona de la tercera edad que viaja con ellos, por lo que tendrán que estar atentos a sus requerimientos. Es un buen momento para que colaboren hijos, nietos y sobrinos”.


Antes de salir


Días previos al viaje, la profesional aconseja que “se inculque a los adolescentes de la casa mucho respeto por el adulto mayor. Los padres deberán explicar a sus hijos que con el transcurrir de los años el abuelo presenta ciertas limitaciones. Es importante enseñarles que deberán ayudarlo con las tareas básicas de transporte, administrarle su medicación, brindarle un nutritivo desayuno, suministrarle líquido, acompañarlo al sanitario, etc.”.

Para que el viaje del adulto mayor sea placentero es fundamental que toda la familia se comprometa para tal fin, con acciones concretas como “dedicarle palabras positivas, alentarle todo el tiempo y escuchar música que le agrade al abuelo”.


Tiempo de calidad


-Viajar con varias generaciones proporciona tiempo de calidad para todos y si nos acompañan los abuelos, se pueden crear momentos para el recuerdo.

-Se obtienen experiencias y se viven gratos momentos. Viajar juntos es una oportunidad para combatir la distancia entre ciertos integrantes de la familia.


No lo deje solo


Aunque el adulto mayor está sujeto a cuidados especiales para mantener estable su salud, también necesita disfrutar y relajarse por unos días. Más allá del viaje lo importante es el afecto que le brinda su familia.

Gutiérrez asegura que muchas familias se van de vacaciones a playas o lugares donde hay mucho sol y agua, por ello no se descuidará el tema de la insolación. Usará sombrero, consumirá mucho líquido, y no olvide el repelente, así como el protector solar. Los abuelos no deben exponerse al sol al mediodía en especial.

Agrega la profesional que se “verá también donde se alojarán, ya que se estudiará si el hotel cuenta con escaleras o ascensores. En caso de que solo tenga escaleras se tendrá en cuenta si el adulto mayor puede o no subir, si necesitará ayuda, etc.”.

El adulto mayor disfruta la compañía de los seres queridos, necesita cariño y afecto.

Enfatiza que “no sirve llevarlo a Europa si al final se quedará solo en el departamento, ya que así como todos y en especial las personas mayores, lo que más necesita es el afecto de las personas allegadas”.


Respetar su ritmo


La experta apunta que “la familia y en especial los adolescentes que van también de viaje deben considerar el ritmo del adulto mayor. No hace falta ir o recorrer todas las playas, ya que lo importante aquí es respetar el tiempo de la persona de la tercera edad y acompañarlo en estas vacaciones de la mejor manera”.

29/10/17

La combinación de dieta y ejercicio parece funcionar mejor para los adultos mayores obesos [29-10-17]


La combinación de dieta y ejercicio parece funcionar mejor para los adultos mayores obesos

Hacer ambas cosas ayuda a perder peso y aumenta el vigor, pero el ejercicio por sí mismo no es suficiente para perder peso, según un estudio
 Una combinación de dieta y ejercicio puede ayudar a los adultos mayores obesos a mantenerse en forma mucho mejor que con una sola de las dos estrategias, según informaron los investigadores el miércoles.

El hallazgo podría sonar obvio, pero el autor líder del nuevo estudio aseguró que anteriormente no se había comprobado entre los mayores de 65.

De hecho, a algunos médicos les preocupa recomendar cambios en la dieta y ejercicio a las personas de mayor edad por temor a que esa pérdida de peso les haga perder masa muscular y ósea, lo que incrementaría su fragilidad, según el geriatra Dr. Dennis T. Villareal, cuyo estudio aparece publicado en la edición del 31 de marzo de la New England Journal of Medicine.

Sin embargo, los hallazgos sugieren que las personas de mayor edad, con aprobación de un médico, deben combinar la dieta y la gestión del peso "para mejorar su función física y calidad de vida, además de retrasar su necesidad de ser institucionalizados", aseguró Villareal.

Al menos el 20 por ciento de los adultos mayores son obesos, un paso por encima de tener simplemente algo de exceso de peso, cifra que aumentará con el envejecimiento de los nacidos después de la Segunda Guerra Mundial, agregó Villareal. Actualmente es jefe de geriatría del Centro Médico de VA de Nuevo México, aunque comenzó la investigación cuando estaba en la Facultad de medicina de la Universidad de Washington en San Luis.

En el ensayo de un año, Villareal y sus colegas le dieron seguimiento a la salud de 93 personas obesas de 65 años o mayores. Los participantes fueron asignados a uno de cuatro grupos: Algunos participaron en una rutina de ejercicios de noventa minutos (que incluía estiramiento, actividad aeróbica y entrenamiento en máquinas con pesas) tres veces a la semana. Otros redujeron sus dietas en entre 500 y 700 calorías diarias, más o menos el equivalente a un par de porciones de cereal bajo en azúcar con leche descremada. El tercer grupo hizo dieta y ejercicio, mientras que el cuarto, como control, no participó en ninguno de los programas.

Los que hicieron dieta y ejercicio lograron los mejores resultados y perdieron el nueve por ciento de su peso sin perder masa corporal magra, incrementaron su consumo de oxígeno y mejoraron su fuerza y su equilibrio. El grupo de solo dieta perdió el diez por ciento de su peso, pero no logró mejorías físicas similares.

Además, el grupo de ejercicio, junto con el grupo de control, no perdió peso.

No sorprende que los que solo hicieron ejercicio no perdieran peso, señaló VIllareal. "Existe el mito de que el ejercicio funciona para perder peso", dijo, y agregó que debe ser intenso para que así sea.

En general, los investigadores informaron en su estudio que la dieta o el ejercicio por sí mismos sí mejoraron la función física en cerca de 12 y 15 por ciento, respectivamente. Pero combinarlos mejoró el desempeño físico general en 21 por ciento.

Eso es importante porque "la obesidad exacerba la reducción en la función física relacionada con el envejecimiento, que causa fragilidad, reduce la calidad de vida y causa aumentos en las admisiones a hogares para ancianos", anotaron en el estudio.

Los hallazgos tienen sentido, aseguró Alice H. Lichtenstein, directora del Laboratorio de nutrición cardiovascular del Centro de Investigación sobre la Nutrición Humana Jean Mayer del USDA de la Universidad de Tuft. "Impresiona que lograran que la gente cumpliera con la dieta y realizara actividad física", agregó.

26/10/17

Artritis psoriasica [26-10-17]


Artritis psoriasica

Humira es el único anticuerpo monoclónico completamente humano aprobado por la Administración de Drogas y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés) para reducir los signos y síntomas de la artritis psoriásica.

Los hallazgos de un nuevo estudio demuestran que los pacientes con artritis psoriásica activa, que no han respondido a terapia previa con fármacos antiinflamatorios no esteroides (AINE), lograron una mejoría significativa en los signos y síntomas de las articulaciones y de la piel después de un tratamiento con Humira. El estudio se presentó en la reunión anual del Colegio Americano de Reumatología (ACR, por sus siglas en inglés).

Los pacientes que participaron en el estudio experimentaron una mejoría, tanto de la artritis como de la psoriasis, a las dos semanas después de iniciar la terapia. La respuesta de los pacientes se mantuvo durante la vista de seguimiento de 24 semanas.

La artritis psoriásica es un trastorno autoinmune que combina los síntomas de la psoriasis, como la piel seca y escamosa, y las manchas rojas y abultadas (placas), con los síntomas de artritis con dolor e inflamación articular. Entre los síntomas de esta enfermedad se encuentran: dolor, inflamación y posible destrucción severa de las articulaciones.

21/10/17

Adultos mayores sobre ruedas [21-10-17]

 
Adultos mayores sobre ruedas

Autos que facilitan la vida a personas de la tercera edad

Los números no mienten: el mundo está envejeciendo.

En Estados Unidos, el grupo de personas mayores de 65 años es el segmento de más rápido crecimiento y en estos momentos hay 19.9 millones de personas de la tercera edad con licencia para conducir, el 10% del total.

Ese grupo tiene necesidades propias cuando de vehículos se trata. El 60% de los mayores de 65 años sufre alguna “dificultad en su funcionamiento físico”. Entonces, ¿cuál es el vehículo que deberían utilizar los conductores de la tercera edad? Analizamos las opciones con base en los rasgos más adecuados para ellos, la calidad y el desempeño, y obtuvimos la siguiente lista: Ford Five Hundred. Ofrece una conducción suave y cómoda; usted quedará impresionado de lo suave que es a la hora de dar la vuelta en la esquina.

También ofrece una posición alta del asiento del conductor, lo que facilita la entrada y salida para aquéllos cuyos problemas físicos convierten en un martirio el simple hecho de inclinarse.

Cuenta con pedales ajustables y sensores de alerta para estacionarse en reversa. Toyota Prius. Ideal para personas que presentan artritis en manos y muñecas, debido a la ausencia de botones, el sistema de encendido que no necesita llaves y los controles en pantalla sensible al toque. Además, un sistema opcional de comando de voz permite controlar aspectos como el aire acondicionado y la marcación de teléfono celular.

Una cámara permite al conductor estacionarse de manera más fácil, y reduce la necesidad de voltear la cabeza, un esfuerzo que resulta doloroso para quienes sufren artritis en el cuello.

BMW Serie 7. Un sedán a todo lujo, el BMW Serie 7 está equipado con rasgos iguales de desempeño y elegancia. De acuerdo con la revista “Artritis Hoy”, quienes padecen este mal consideran los asientos ajustables algo “esencial” para los conductores con esa enfermedad. El Serie 7 cuenta con 20 opciones de ajuste del asiento.

Toyota Sienna. Si usted siempre soñó con transportar a la banda de nietos o simplemente presumir de llevar a sus amigos al café, quedará encantado con el espacioso y amplio Sienna. Sus características parecen ideales para la tercera edad e incluyen cámara en la parte de atrás.

Lo mejor de todo es que el Sienna permite incluso a los conductores con severos problemas de movilidad ajustarse el cinturón de seguridad y conducir. Sus rasgos incluyen controles manuales y elevador para silla de ruedas.

Pontiac Montana SV6. ¿Se le dificulta entrar y salir de un vehículo? Si es así, le encantará el Montana SV6. Esta minivagoneta permite realizar esa acción sin problemas a los que tienen una movilidad limitada por las dolencias, gracias al asiento eléctrico “Sit'N'Lift”, que permite que el asiento de la segunda fila de pasajeros se extienda y baje. Honda Civic. Ofrece una experiencia a bajo precio que los adultos mayores no dudarán en apreciar. El tamaño compacto de este modelo lo convierte en la mejor elección para aquéllos que desean un auto fácil de manejar y estacionar en las áreas urbanas. Para la tercera edad es atractivo el asiento ajustable del conductor y la guía telescópica.

Audi A8. El interior del A8 es una Mecca para quienes adoran los lujos. Madera y piel abundan y el diseño es de total elegancia. El sedán que es estandarte de la Audi está repleto de características que mantendrán sonriendo a los adultos mayores. Por ejemplo, su consola MultiMedia permite al conductor controlar todo, desde el sistema de navegación hasta la suspensión con un simple botón y otros cuatro grandes botones, respectivamente. Chrysler 300. Si cree que los sedanes son aburridos, el 300 se encargará de hacerlo cambiar de opinión: con sus líneas modernistas y singular frente este modelo de la Chrysler combina elegancia y vanguardismo. Sin embargo, lo más atractivo para los adultos mayores lo representan la guía ajustable, el asiento del conductor con ocho posiciones y los pedales ajustables. Y a pesar de que los adultos muy bajitos podrían pasar algunos problemas, el modelo es espacioso y cómodo.

Otros modelos recomendados para los adultos mayores son el Toyota Avalon y el Buick Lucerne.— The New York Times

17/10/17

La dieta mediterránea con aceite de olivo o nueces podría mejorar la memoria y el pensamiento [17-10-17]


La dieta mediterránea con aceite de olivo o nueces podría mejorar la memoria y el pensamiento

Seguir dietas saludables ayudó a los adultos mayores a mantener la agilidad mental, según un estudio.
 Añadir más aceite de oliva o nueces a una dieta mediterránea (que es rica en frutas, verduras, granos enteros y pescado, y baja en carne roja), podría ayudar a que el cerebro se mantenga alerta conforme avanza la edad, según un nuevo estudio.

Un grupo de investigadores españoles descubrieron que los adultos mayores que siguen este tipo de dieta tuvieron mayores mejoras en el pensamiento y la memoria que las personas que sólo siguieron una dieta baja en grasas.

“Se puede retrasar la aparición del deterioro mental relacionado con la edad al seguir una dieta balanceada rica en comidas con un alto nivel de antioxidantes, como el aceite de oliva y las nueces”, dijo el investigador que encabezó el estudio, el doctor Emilio Ros, director de la Sección de Lípidos en el Servicio de Nutrición y Dietética del Hospital Clínico y Provincial de Barcelona.

“Dado que la edad promedio de los pacientes era de 67 años cuando empezó el estudio, se podría decir que nunca es demasiado tarde para cambiar a una dieta que mantenga o incluso mejore las agilidad mental”, dijo.

El reporte se publicó en línea el 11 de mayo en la revista JAMA Internal Medicine.

El doctor Sam Gandy, director del Centro para Salud Cognitiva en el Hospital Mount Sinai en Nueva York, dio que “los efectos que tiene en el cerebro y el corazón el comer menos res y más pollo, pescado, frutas y verduras se ha validado al grado que yo le recomiendo la dieta mediterránea a todos mis pacientes”.

Tanto el aceite de oliva como las nueces se han asociado con beneficios mentales en otros estudios, añadió. “Así que estos resultados son, más que una sorpresa, un recordatorio de que hay más en la dieta mediterránea que carne, frutas y verduras, y señalar que vale la pena hacer recomendaciones específicas como el aceite de oliva y las nueces”, dijo Gandy.

Para el estudio, Ros y sus colegas recopilaron datos de casi 450 adultos mayores con una edad promedio de 67 años entre los años 2003 y 2009. Todos los participantes tenían un alto riesgo de presentar cardiopatías, pero no habían reportado problemas de memoria o agilidad mental.

A los participantes se les asignó al azar aumentar un litro (33 onzas) de aceite de oliva extra virgen por semana a la dieta mediterránea, o suplementarla con 30 gramos (poco más de 1 onza) diarios de una mezcla de nueces, avellanas y almendras. Los otros pacientes siguieron una dieta reducida en grasas.

Los cambios cognitivos se fueron evaluando con una serie de pruebas de memoria, atención, y razonamiento. Los científicos tenían información completa para casi 350 pacientes quienes siguieron las dietas por cuatro años en promedio.

El estudio mostró que los científicos vieron mejoras en las pruebas de memoria y razonamiento en los dos grupos que siguieron la dieta mediterránea, comparados con los pacientes de la dieta reducida en grasas.

Samantha Heller, nutrióloga clínica principal en el Centro Médico de la Universidad de Nueva York, explicó que “las grasas saludables que contienen alimentos como el aceite de oliva o las nueces son cruciales para el funcionamiento y la salud del cerebro”.

¿Pero por qué serviría una dieta mediterránea que incluya más aceite de oliva y nueces? Podría ser que estos alimentos protegen a las neuronas, sugirió Heller, quien no participó en el estudio.

Cada una de las neuronas del cerebro está rodeada por una capa delgadísima de grasa y proteína llamada vaina de mielina, explicó. La vaina de mielina protege la estructura nerviosa y ayuda a la interacción celular. El cerebro utiliza las grasas de los alimentos para construir y reparar esta vaina de mielina. Mientras más sanas sean las grasas que consumimos, más saludable será el cerebro, dijo Heller.

Heller indicó que el ácido oleico es una de las grasas más comunes en la vaina de mielina. “El aceite de oliva, las almendras, las nueces, las nueces de macadamia, el maní y los aguacates son todas buenas fuentes de esta grasa. Los ácidos grasos Omega-3 también son importantes para la salud cerebral y se encuentran en pescados, avellanas y productos de soya. Se ha demostrado que estas grasas saludables mejoran las funciones cognitivas y la salud del cerebro, además de reducir el riesgo de presentar mal Alzheimer”, dijo.

Heller sugirió implementar cambios en la dieta como cocinar con aceite de oliva en lugar de mantequilla, comer almendras en lugar de papas fritas, y sustituir carne por vegetales al preparar una pasta.

16/10/17

¿Pueden los alimentos omega 3 prevenir la enfermedad ocular en los adultos mayores? [16-10-17]

¿Pueden los alimentos omega 3 prevenir la enfermedad ocular en los adultos mayores?

Un estudio sugiere que los que consumen mariscos y pescado con regularidad tienen menos probabilidades de desarrollar degeneración macular

Un análisis reciente indica que consumir una dieta rica en ácidos grasos omega 3 parece proteger a los adultos mayores contra la aparición de una afección ocular grave conocida como degeneración macular relacionada con el envejecimiento (DMRE).

"Nuestro estudio corrobora hallazgos anteriores de que el consumo de los pescados y mariscos ricos en omega 3 podría proteger contra la DMRE avanzada", señaló en un comunicado de prensa de la Academia Estadounidense de Oftalmología Shila K. West, autora líder del estudio, del Instituto Ocular Wilmer de la Facultad de medicina de la Universidad Johns Hopkins.

"Aunque los participantes de todos los grupos, incluidos los controles, consumieron en promedio una porción de pescado o mariscos a la semana, los que tenían DMRE avanzada tuvieron significativamente menos probabilidades de consumir pescados y mariscos ricos en omega 3", agregó.

Las observaciones aparecen en la edición de diciembre de Ophthalmology.

West y sus colegas basaron sus hallazgos en un nuevo análisis de una encuesta de un año sobre la dieta realizada al comienzo de los noventa. En la encuesta participaron 2,400 adultos mayores entre los 65 y los 84 que vivían en la región de la ribera oriental de Maryland, en donde se consumen pescados y mariscos rutinariamente.

Luego de que se evaluara su ingesta de alimentos, los participantes se sometieron a exámenes de la vista. Cerca de 450 tenían DMRE, entre ellos 68 que estaban en una etapa avanzada de la enfermedad, que puede conducir a problemas visuales o a la ceguera.

En los EE. UU., la DMRE es la causa principal de ceguera entre los blancos, según la información de respaldo del comunicado de prensa.

La evidencia anterior sugería que el cinc de la dieta protege de manera similar contra la DMRE, por lo que los investigadores intentaron determinar si el consumo de cinc de una dieta de ostras y cangrejos reducía el riesgo de DMRE, aunque no se observó una relación de este tipo.

Sin embargo, la hipótesis de los autores del estudio es que los niveles bajos de cinc en la dieta relacionados con los complementos de cinc podrían explicar la ausencia de esa relación.

Anand Swaroop, jefe del laboratorio de neurobiología, neurodegeneración y reparación del Instituto Nacional del Ojo, interpretó con precaución los hallazgos.

"Tiene mucho sentido teóricamente", dijo. "Los fotorreceptores tienen una concentración muy alta de un tipo específico de ácidos grasos y lípidos, relativos a muchos otros tipos de células. Tendría sentido, entonces, que el consumo de omega 3 sea beneficioso. La teoría es atinada.

"Sin embargo, no me gustaría que la gente comience a tomar complementos de omega 3 para protegerse de la DMRE a partir de este hallazgo porque no estoy realmente seguro de que este estudio tenga suficiente fuerza para sacar alguna conclusión", agregó Swaroop. "Este no es más que el análisis de un año y la DMRE es una enfermedad a largo plazo. La correlación es importante y se debe explorar más. Aún así, necesitamos estudios más largos con seguimiento a largo plazo antes de que podamos evaluar de manera apropiada el impacto".